El mundo eligió la píldora azul. Yo elegí la roja.

El mundo eligió la comodidad frente a la inteligencia artificial. Yo elegí mirar de frente sus riesgos y las fuerzas que impulsan esta carrera. Un manifiesto para abrir los ojos y asumir la responsabilidad de lo que ya sabemos.
Hay una película que todos vieron. En un momento alguien te ofrece elegir entre dos píldoras: la azul, que te devuelve a la ilusión cómoda, y la roja, que te muestra el mundo como es.
Con la inteligencia artificial, la mayoría del mundo ya eligió la azul. Escuchan que todo va a estar bien, que la velocidad lo justifica, que cuestionar es no entender el progreso. Y siguen, tranquilos.
Yo elegí la otra.
No tengo una respuesta que los demás no tengan. Tengo la costumbre de mirar donde casi nadie mira: la geopolítica que empuja esta carrera, la cultura que la consume sin masticarla, las instituciones que llegan siempre tarde a ponerle un marco de sentido común y básico. Cuando conectás esos puntos aparece algo que de cerca no se ve. Casi nadie está mirando el entero. La mayoría solo mira las partes, lo inmediato.
Las mismas personas que construyen esta tecnología ya lo dijeron en voz alta, frente al mundo. Hablan de un riesgo real de que esto termine mal. Hablan de decisiones de vida o muerte que se le están delegando a sistemas que nadie termina de entender. Lo escuchamos. Lo citamos en una nota. Y volvemos a tomar la píldora azul, todos los días, dándonos cuenta de que estamos eligiendo, pero lo elegimos igual, como si el mensaje hubiera sido el contrario, que todo va a estar bien.
Cuando hay olor a mierda todos buscamos la causa, cuando la encontramos decimos que no es para tanto y cuando ya no la podemos ignorar porque es demasiado obvia, miramos para abajo como si no existiera. Siniestro. Absurdo. Nefasto. Acrásico.
Levantar la cabeza y ver con claridad conlleva una responsabilidad que ya no se puede devolver. Una vez que entendés lo que está en juego, mirar para otro lado ya es no solo una decisión irresponsable, también es inmoral.
Esta no es una campaña de miedo. Es una campaña de ojos abiertos. Pide que mires de frente lo que ya se está diciendo en voz alta, en vez de creer lo que te resulta más cómodo.
El mundo eligió la píldora azul. Yo elegí la roja. Y vos, ¿vas a seguir acrásico?
Kill this IA.
Juanca Santiago
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