Servicios

Industrias

Insights

Comunidad

¿Cuándo dejó de importar lo que decimos sobre sustentabilidad?

La respuesta es incómoda: dejó de importar el día en que todos empezamos a usar las mismas palabras.

Por Enzo Dotto, Director de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Santex.

Hace unos años, un reporte de sustentabilidad corporativa era un documento técnico que casi nadie leía. Hoy, se convirtió en una pieza de comunicación que todos dicen haber revisado, pero la distancia real con el impacto sigue siendo enorme. El greenwashing actual no suele ser un acto de deshonestidad consciente; es algo más sutil y peligroso: la ilusión colectiva de que diseñar un lindo informe es lo mismo que transformar una operación.

Entramos a una oficina, vemos plantas, separación de residuos y quizás un panel solar en el techo. Leemos que la empresa es "carbono neutral" y nos quedamos tranquilos. Pero lo que no vemos es que, por ejemplo, en una empresa tecnológica el 94% de la huella de carbono está en el Alcance 3: servidores de terceros, viajes de equipos o infraestructura que ni siquiera controlamos directamente. No vemos que la Inteligencia Artificial consume energía a un ritmo exponencial que la industria aún no sabe cómo medir con precisión, ni que la "neutralidad" muchas veces significa simplemente comprar compensaciones en el mercado para seguir emitiendo lo mismo. Lo que decidimos omitir suele ser más importante que lo que elegimos mostrar.

Hace poco, conversando con líderes de diferentes sectores en nuestra oficina, compartimos un diagnóstico común: el cansancio. Estamos cansados de las métricas que solo sirven para la foto pero no mueven la aguja de las decisiones de negocio. Una empresa de retail con 2.000 franquicias nos planteaba el desafío físico de bajar la sustentabilidad del PDF corporativo al mostrador. Un banco regional veía el poder real de sus líneas de crédito para financiar la transición productiva, pero le costaba encontrar el canal para comunicarlo sin caer en la mirada blanda del marketing. Una cooperativa local reconocía que su altísimo índice de satisfacción vecinal (NPS de 73,97) era el resultado directo de sentarse a hablar cara a cara sobre lo que se podía y lo que no se podía hacer en el pueblo. Todos tenemos zonas incómodas en la gestión, el problema es que nos enseñaron a guardarlas bajo la alfombra.

En Santex decidimos hacer un experimento diferente con STX Pulse.

No queríamos hacer otro reporte tradicional que mirara hacia atrás, sino construir un marco de trabajo (framework) para ver hacia adelante. Dividimos la gestión en cinco ejes (origen, modelo, huella, conexión y futuro), pero el valor real está en asumir compromisos públicos con fechas, métricas y responsables concretos, sabiendo que el año que viene tendremos que volver sobre ellos y rendir cuentas públicamente de lo que funcionó y de lo que no.

Para nosotros, lo valioso de este proceso fue empezar por admitir lo incompleto. Dejamos por escrito que emitimos 112,56 tCO2 y que recurrimos a la compensación porque todavía tenemos que mejorar nuestros procesos internos. Reconocimos que medir el Alcance 3 en tecnología sigue siendo un terreno impreciso y que aún no contamos con una política global de uso de IA que mitigue su enorme impacto energético. Simplemente no tenemos la respuesta para todo.

A partir de esa hoja en blanco, pudimos trazar objetivos más reales: ponernos a medir la huella del código que desarrollamos para nuestros clientes, capacitar a todo nuestro equipo de desarrollo en sostenibilidad digital y diseñar un sistema de diagnóstico antes de iniciar cada proyecto tecnológico. La primera parte de la gestión es incómoda; la segunda es la única que la vuelve accionable.

Pero el verdadero cambio de paradigma no ocurre cuando usamos este conocimiento solo para mirarnos al espejo, sino cuando lo compartimos. En lugar de esconder una ventaja metodológica, entendimos que el valor real está en convertirla en una ventaja compartida. Queremos llevar estas conversaciones incómodas y transparentes directamente a la mesa de nuestros clientes. Nuestro objetivo no es solo entregar software de alta calidad; es poner a disposición lo que aprendimos en este camino para darles las herramientas y metodologías necesarias para que ellos también puedan medir, reportar y gestionar su propio impacto digital.

Multiplicar el impacto significa entender que la sostenibilidad que importa no es la que publicas, sino la que practicas, y que en la era digital, la eficiencia de nuestro código y de nuestra arquitectura tecnológica influye directamente en el balance ambiental de quienes confían en nosotros.

En un sector donde la innovación corre rápido y consume recursos de manera cada vez más visible, la pregunta ya no es qué tan "verdes" podemos lucir en la web corporativa. La pregunta es si estamos dispuestos a medir en serio, a tomar decisiones difíciles con esos datos en la mano y a ayudar a nuestro ecosistema a hacer lo mismo.

El entorno corporativo ya está saturado de promesas abstractas.

Necesitamos empezar por la pregunta correcta: no qué queremos que los demás crean que hacemos, sino qué estamos dispuestos a no ocultar. Al final del día, la única forma de volver creíble la sustentabilidad es asumiendo, con madurez y en comunidad, todo lo que todavía nos falta recorrer.

Compartir en:

Compartir en:

Accede a las últimas novedades, tips y tendencias

Recibe contenido exclusivo de Santex: innovación, tecnología y recursos estratégicos.

Accede a las últimas novedades, tips y tendencias

Recibe contenido exclusivo de Santex: innovación, tecnología y recursos estratégicos.

  • Programa Connect

  • Innovación

  • Calidad y seguridad

  • Compromiso sostenible

  • Impacto Verificado